La práctica del Reiki es mucho más profunda de lo que puede parecer a simple vista, no consiste tan solo en aprender unas simples técnicas y posiciones de manos para hacer una terapia y ya está, en realidad la posibilidad de ofrecer terapias es algo secundario en el Reiki original, ya que su primer objetivo es el propio crecimiento y sanación del practicante, lo que implica pasar un proceso de crecimiento personal que nos llevará a aumentar de forma espectacular el nivel de vibración de nuestra estructura energética, uniéndonos de esta forma a la maravillosa energía universal del Amor, de la que todos formamos parte y de la que nunca nos hemos separado realmente. Para ello deberemos trabajar duro sobre nosotros mismos, tener paciencia y ser constantes en la práctica, así poco a poco, sin prisa pero sin pausa, llegaremos a alcanzar un bonito nivel de conexión con nuestra esencia divina y podremos canalizar el Amor Universal para ayudar a nuestros semejantes a sanar sus males. Pero antes nosotros habremos tenido que pasar el proceso de sanación personal necesario para poder vibrar a la frecuencia necesaria, limpiando nuestras viejas heridas y abriendo nuestro corazón a un nuevo entendimiento y compresión.
La estructura del método Reiki es muy sencilla, vamos a estudiar las técnicas de Reiki más habituales, empezando por conocer el típico Reiki occidental, más conocido como Reiki Usui Tibetano, que nos ha llegado de linaje de la Sra.Takata, primera Maestra occidental de Reiki. Practicaremos también diversas técnicas de Reiki Tradicional Japonés de tremenda utilidad, llegadas directamente de la Asociación Española de Komyo Reiki Kai a través de Sento Dojo y del Maestro Hyakuten Inamoto. Dirigiremos no obstante la práctica a conocer perfectamente las técnicas del Reiki Tradicional Japonés del linaje de Hyakuten por ser el sistema que personalmente más y mejor me ha llegado al corazón. Veremos las diferencias a lo largo de los diferentes niveles.
La enseñanza de Reiki en cuatro niveles, Shoden, Chûden y Okuden, que equivalen a los tres niveles típicos del Reiki occidental y el Shinpiden equivalente al nivel de Maestría. En algunas escuelas enseñan el Okuden como un segundo nivel y el Shinpiden como un tercer nivel, pero yo lo enseño tal como lo hacía Hayashi Sensei. En todo caso no es más que una mera cuestión formal, pues las enseñanzas son las mismas.
El Reiki Do, o Camino del Reiki, se encuentra relacionado con la práctica de las artes marciales japonesas y sus centenarias técnicas de crecimiento espiritual, hoy sabemos que el Maestro Usui era practicante de Aiki-jutsu y amigo personal de O´Sensei, creador del Aikido. Así pues, veremos que para ser buenos practicantes de Reiki y a la vez convertirnos en buenos terapeutas de Reiki, deberemos esforzarnos no solo en aprender las técnicas de sanación a los pacientes, sino en realizar un trabajo habitual sobre nosotros mismos para mantener nuestro conjunto cuerpo-mente-espíritu en un estado puro y limpio que nos acerque cada vez más a las altas frecuencias de la Luz y del Amor y nos permita vivir una vida saludable, en armonía con el Universo y con nuestro Corazón, hasta que nos llegue el día de partir hacia la eternidad.
Como decía el Emperador Meiji:
La más perfecta y brillante de las joyas,
puede perder su brillo con una simple mota de polvo
si no se cuida y limpia a diario.
Víctor Manuel Fernández Casanova
Presidente de la Asociación Española de Komyo Reiki Kai.
Vicepresidente de la Federación Española de Reiki.
El objetivo verdadero de Reiki, es alcanzar el estado de Satori, el Anshin Ritsumei, es decir, sanar nuestras vidas, liberarnos de las causas del sufrimiento y ser felices, aqui y ahora. Muchas escuelas occidentales, incluyen en sus programas de formación, materias que no tienen nada que ver con el espíritu original de Reiki, nos hablan de la vida eterna, de rituales con el aliento violeta o de ángeles. A pesar de que estas técnicas combinan muy bien con Reiki, y que todo lo que sirva para nuestro crecimiento es maravilloso, lo cierto es que Reiki no nos habla de la inmortalidad, sino de la felicidad, de vivir el presente, disfrutando cada instante con alegría y autenticidad, nos ofrece unas prácticas para mantener y recuperar nuestra salud a todos los niveles, físico, emocional, mental y espiritual, en definitiva, una filosofía personal de vida que nos lleva directamente a ser los protagonistas de una vida intensa y feliz.